
Ricitos de Oro y los Osos-Estrella
Respeta el espacio de los demás y pide permiso primero.
Ricitos de Oro vio las nubes.
Se sintió feliz y curiosa.
Encontró una casita pequeña.
Tres osos-estrella vivían allí.
Eran grandes y peludos.
Ricitos de Oro se asomó adentro.
El primer oso dijo: «¡Hola!».
Ricitos de Oro sonrió y saludó con la mano.
Vio tres tazones de estrellas.
Uno era grande, uno era pequeño.
Uno era del tamaño perfecto para ella.
Dio un bocado y dijo: «¡Qué rico!».
Los osos rieron y bailaron.
La próxima vez, Ricitos de Oro tocó la puerta primero.
Ahora, todos eran amigos.
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